Servicios de la revista
Cinco formas de trabajar con nosotros: suscripción, informes históricos, relatos policiales, investigaciones interactivas y audio.
Del primer mensaje a la entrega, paso a paso
Todo empieza con una consulta escrita y termina con un trabajo entregado y facturado. No se compra nada en el sitio: cada servicio se acuerda por escrito y se paga por transferencia bancaria. Así sabés qué recibís y cuánto cuesta antes de pagar.
Qué conviene tener a mano para empezar
Cuanto más claro llegue el pedido, más ajustado sale el presupuesto. No hace falta que tengas todo resuelto: alcanza con saber qué querés contar y para quién. El resto lo vamos armando juntos en las primeras respuestas.
Si pedís un informe histórico, contanos el lugar, el hecho o el apellido que te interesa, y qué sabés hasta ahora. Cualquier documento, foto o recuerdo familiar sirve como punto de partida. Gonzalo Pereyra los cruza con archivos y bibliotecas del litoral para ver qué se puede comprobar.
Para un relato policial, ayuda mencionar la época, el barrio o el pueblo donde querés que ocurra la historia, y el tono que preferís. Lucía Barrios escribe ficción con personajes inventados, así que no usamos personas reales como culpables ni víctimas.
Para una investigación interactiva, necesitamos saber cuántas personas participan, cuánto tiempo disponen y en qué espacio se juega. Un aula, una sala de museo o un patio piden diseños distintos de mapas y acertijos.
Para audio, conviene tener claro el tema de cada episodio y si existen testimonios o textos que se puedan leer en voz alta. Federico Acosta se ocupa de la grabación y la edición. El presupuesto cambia con la cantidad de episodios y con la complejidad del guion.